¿Todavía hay quien crea verdaderamente que eso existe? Extraoficialmente se comenta que los acuerdos entre Cuba y Venezuela para el petróleo en el marco del ALBA variaron. Y viendo las extremas medidas de ahorro tomadas por el menor de los Castro parece ser cierto, el tema del por qué ya es bastante controvertido, existen varias versiones: desde un incumplimiento cubano de los acuerdos hasta un intento de golpe de estado pacífico en Cuba alentado por Chávez. En cualquier caso lo realmente tangible es la vuelta a la crudeza del período especial en la isla.

El 17 de noviembre del 2005 el del medio de los Castro anunció en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el fin del período especial en Cuba, el comienzo de la Revolución Energética y sobre todo alertó que el mayor peligro para la Revolución Cubana venía de adentro. Menos de cuatro años después de aquella intervención bastante lúcida del insensato, su hermano echa por tierra todas sus afirmaciones y da un paso atrás en  la democracia y la economía.

Después que durante el período especial en Cuba lo que salvó la economía del colapso total fue justamente la descentralización del sistema económico, ahora el menor de los Castro avanza justamente en sentido contrario. En el momento que se anuncia una crisis económica él comienza su gobierno centralizando el poder todo lo posible.

Hasta el momento se han fundido varias compañías y otras han sido absorbidas por empresas militares con fachada civil, se anuncian más absorciones de otras compañías. Las cuentas de extranjeros residentes en el país han sido congeladas por los bancos, necesitando una carta de autorización del Banco Central para poder operar las cuentas. Recientemente el presidente del Banco Central fue removido de su cargo, en su lugar aún no se designa a nadie dando una correcta imagen de desgobierno.

De esto lo que percibe la población: un desabastecimiento general en las tiendas, comenzando por las de moneda nacional, pero este desabastecimiento alcanza ya a las tiendas en divisa (a pesar de que estas son económicamente rentables). El gobierno decidió de manera unilateral, por ejemplo, aumentar los precios en la totalidad de artículos electrodomésticos en un momento en que la crisis se hace más profunda.

Desde hace algún tiempo estoy viendo movimientos en las tiendas de artículos en liquidación, casi o en la misma fecha de vencimiento. Lo mejor de todo es que en Cuba esta no se respeta, me he encontrado con comestibles en conserva en venta de liquidación cuya fecha de vencimiento está pasada. Y es que los precios son tan elevados que los alimentos se quedan en las vidrieras. Y después pretenden venderlos a bajos precios después de caducados. Gracias a los acuerdos comerciales entre empresas comercializadoras de víveres de Estados Unidos a Cuba entran esos alimentos, pero en franca violación del carácter humanitario de estas compras, se venden a los mismos altos precios en las tiendas de comercio en divisas. ¿La población? Nada ve y sigue engañada con el cuento del bloqueo.

El transporte público en la capital había mejorado notablemente su servicio después del colapso de 2007. Aún no cubría la demanda en una ciudad de más de dos millones de habitantes donde menos del 5 % tienen autos, el combustible tiene precios comparables a los del primer mundo y no existen taxis estatales con tarifas en moneda nacional. Recientemente, con carácter de promover el ahorro se ha anunciado una “reestructuración” en el transporte público. ¿Resultado tangible? Una reducción en el mismo. Justito en el momento en que comienzan las vacaciones en Cuba, dos meses de vacaciones escolares para todos los educandos del país y por consiguientes muchísimos padres. En una época donde el tránsito de personas en la calle aumenta al doble o más se anuncia una reducción en el transporte. Buen momento, ¿verdad? ¿Y los cubanos? ¡Resistiendo! O mejor, llamémoslo por su nombre, a falta de una figura que lidere la oposición: ¡Aguantando!