Hacía tiempo no escribía, y no era por falta de opiniones, sino más bien por falta de conexiones. Hoy tengo conexión y tiempo y opiniones. Resulta que la comisión de empresarios norteamericanos que viajaron recientemente a Cuba a dialogar con respecto a la eliminación de las restricciones para las comunicaciones se ha regresado a los Estados Unidos sin ningún acuerdo firmado.
Después de tantos años reclamando que Estados Unidos no le permitía a Cuba conectarse al cable submarino de fibra óptica; ahora, que tenemos la posibilidad nos negamos a aceptarla, pero eso sí, en el más estricto silencio para el pueblo cubano. Todo con el pretexto de que ya tenemos el convenio con Venezuela. Vale, es verdad, pero entonces ya no debíamos quejarnos más… Veremos después si realmente los precios de las comunicaciones disminuyen al llegar el cable venezolano a Cuba. Por lo pronto los precios de las líneas de los celulares han vuelto a bajar de 60 a 40 CUC. Los precios por llamadas se mantienen sin cambio aún. El gobierno no sólo negó la conexión al cable norteamericano, sino también el resto de los proyectos que traían los empresarios con miras a facilitar las comunicaciones entre los cubanos y el resto del mundo… ¿El por qué? Es simple la respuesta: No conviene que los cubanos tengan libre acceso a la información, y parte de la información entra por la comunicación con sus familiares en el exterior.
El Gobierno de Obama abogaba por cambiar la política fallida desde hace 50 años con respecto a Cuba. Una política que en cincuenta años no ha hecho más que reforzar un régimen que vive gracias a esta misma política, sembrando un rencor visceral hacia los Estados Unidos desde los primeros años de vida en los niños. El gobierno castrocomunista cubano ha existido durante tanto tiempo gracias a los norteamericanos y su política, no nos equivoquemos. Todos vimos una posibilidad de acabar con la mentira y el engaño con la administración de Obama. Y hemos visto los sucesivos pretextos de los Castro últimamente al negarse a dialogar en el organismo de la OEA. La eliminación del bloqueo norteamericano contra la isla de golpe y porrazo, de un plumazo por el presidente americano dejaría sin sostén una política de cincuenta años y tumbaría el velo en que vive el pueblo cubano. Sacaría a flote las contradicciones internas del sistema, sus ineficiencias y la bochornosa corrupción en que vive sumido un gobierno de mentiras.
Por otro lado, la eliminación sucesiva de medidas contra el país le permitiría al gobierno a readaptarse a la situación y aunque al final la historia terminaría de la misma manera el período de duración sería notablemente superior. Todos fuimos testigos de la firma de los tratados de derechos civiles y sociales y su posterior incumplimiento por parte del gobierno cubano. Recientemente ha sido sancionada en la Comisión Internacional de Derechos Humanos por este tema y el gobierno ha tratado de desviar la bola mostrando los archiconocidos dos artículos de la declaración universal de derechos humanos que sí se cumplen en Cuba. Nadie hace mención a los artículos del 19 al 22 de la misma declaración por sólo citar tres ejemplos.
Si Obama se decidiese a eliminar el bloqueo a Cuba de un plumazo en régimen, viéndose amenazado en sus raíces se negaría a comerciar con los Estados Unidos, pero ya sería el mismo gobierno castrista el que se estaría autobloqueando. De tomar Obama esa importantísima medida los Castro tratarían en primerísimo lugar de ocultársela al pueblo cubano y en segundo lugar buscarían algún pretexto para mantener el autobloqueo. Estos posibles pretextos para negarse a comerciar con los Estados Unidos podrían ser, en primer lugar la Base Naval de Guantánamo, la cual se mantiene en territorio cubano en contra del deseo del gobierno castrista, en segundo lugar el reclamo por la libertad de los cinco espías cubanos prisioneros en Estados Unidos y en tercer lugar la solicitud ignorada de extradición del terrorista confeso Luis Posada Carriles a Venezuela o Cuba, países en los que tiene causa pendiente por la voladura en peno vuelo de un avión civil de pasajeros en 1976 y por crímenes y torturas cometidas en Venezuela durante la dictadura militar en ese país.
La lista de pretextos del gobierno del menor de los Castro para normalizar las relaciones con Obama sería interminable. No pueden darse el lujo de perder al enemigo gracias al cual han existido durante cincuenta años.